SOMBRAS (RELATO EN COLABORACIÓN CON EL ESCRITOR VÍCTOR C. FRIAS)

Hoy vengo con una colaboración. Es un honor compartir pluma esta vez, con él increíble escritor y amigo Víctor Frias. Espero que os guste y que me dejéis vuestros comentarios. Millones de gracias por estar siempre presentes y que tengáis un feliz domingo. Os leo.

Aquí os dejo el blog de Víctor Frias

Aquí tenéis sus libros publicados

Sombras

Mary Anne dio un puñetazo en el escritorio. Se restregó la cara y se puso a girar en su butaca. El bloqueo de escritora la estaba hartando, no había avanzado nada en toda la mañana. Vio su ordenador portátil, con el indicador parpadeando en el inicio de la hoja en blanco. Ya se había terminado el café y los dulces mentolados. Sin duda necesitaba un nuevo estímulo.

Se puso de pie y paseó por el estudio hasta contemplar el exterior por las ventanas. El día era nublado, una niebla suave se deslizaba encima de los pastizales y el bosque, borrando parte del horizonte. Oscuras parvadas simulaban formas ahí, como sombras que cosecharan cereales. Se imaginó rostros en cada uno de ellas, con hipnóticas expresiones de cansancio.

Cuando sus ojos se quedaron fijos en esos seres hechos de alas y viento, sintió la otra mirada detrás de ella. Al principio quiso ignorarla como a una sugestión, porque estaba sola en la casa, pero su intensidad era tal que se alojaba en su mente y le llamaba con una voz severa, demandante. Había también un sonido leve y repetitivo, como de uñas tocando un cristal varias veces.

Una fuerza le atraía, y se localizaba en el rincón opuesto. Se volteó para ver directo la antigua fotografía. Su bisabuela se la mostraba desde de niña: en blanco y negro, sus antepasados sentados en sillas floreadas en medio del campo. Vestían sus mejores galas. En el fondo, varias siluetas encorvadas recolectaban los frutos del negocio. Esclavos.

Mary Anne la descolgó para verla de cerca y recordó porqué esa foto era tan desconcertante para ella. Siempre le daba la impresión de que los esclavos nunca estaban en el mismo lugar cada vez que la veía detenidamente, pero jamás estuvo segura… otra vez empezó el sonido de uñas.

No provenía del marco de la imagen, como supuso al principio, ni de las ventanas. Mientras buscaba el origen del sonido por el estudio, su vista se distrajo en el estuche rojo aterciopelado, donde yacía la pluma fuente que había pasado de generación en generación, entregada por Lilian, su madre, cuando se graduó.

La idea era que la abuela las acompañara en la solemne ceremonia, porque aún vivía entonces, pero el Alzheimer ya estaba muy avanzado. Lilian le leyó en voz alta la hoja amarillenta que se conservaba bajo la tapa del estuche, como una declaración de nueva propiedad que nunca entendió, y le puso el recipiente con todo en las manos.

Aquella ocasión los gritos de la abuela, encerrada en su habitación, interrumpieron y tuvieron que concluir rápido la entrega. Ya no reconocía a nadie y se había vuelto un peligro. Incluso, se ponía a discutir con los espejos al punto de lanzar amenazas. Esas veces había que llamar a una ambulancia para sedarla.

Mary Anne sintió aquellos recuerdos agolpándose en su cabeza y se forzó a volver al presente. Tenía ya en sus manos el estuche abierto, con la pluma fuente bañada en oro que había firmado tantos tratados comerciales exitosos. Una electrizante inspiración la invadió de nuevo. Esa vez escribiría en papel.

Como un milagro, la inspiración volvió a su mente, llenándola de historias y de personajes atrapantes. Se encontraba renovada, emocionada por volver a escribir como hacía tiempo que no lo conseguía. Ya nada importaba, en su interior podía saborear el próximo éxito. 

Miró el portarretrato de su bisabuela como dando las gracias y le pareció que se había movido, serían cosas suyas. Levantó la muñeca y el reloj marcaba las tres de la madrugada. ¿Se había quedado tanto tiempo escribiendo? Qué raro, no recordaba estar toda la noche frente al papel. 

Examinó la hoja que permanecía inmóvil frente a ella, estaba en blanco, dejando claro que no soltó ni media palabra con la tinta. ¿Qué demonios estaba pasando? Un escalofrío le recorrió la espina dorsal y un dolor le taladró la sien. ¿Qué sucedió en todas esas horas? ¿Por qué tenía su mente en blanco?

Mary Anne se sentía confundida, volvió a mirar la fotografía de su bisabuela y juraría que las sombras se movieron. Todo esto la estaba sobrepasando, lo mejor sería descansar y reflexionar al día siguiente sobre lo ocurrido.

Apagó la vieja lámpara del escritorio dejando la habitación a oscuras y gritó, gritó como jamás lo había hecho en su vida. Sintió el pánico, el terror desesperante que taladraba sus huesos impidiéndole respirar. Se giró sobre sí para observar con mejor detalle las paredes. En ellas, escrito por su puño y letra, miles de oraciones se mezclaban con símbolos extraños. Jeroglíficos que ella misma no era capaz de descifrar.

Buscó con la mirada la pluma, estaba segura de que ella era la culpable de todo, de sus alucinaciones, de sus perdidas de memorias y de provocar que escribiera inconsciente todo aquello. Casi podía justificar la enfermedad de su bisabuela, por culpa de esa pluma maldita. La sostuvo en su mano y una energía oscura traspasó su piel, sin pensarlo, la partió en varios pedazos.

—¿Qué sucede Mary Anne? —La madre preocupada entró corriendo a la habitación y vio la pluma despedazada en las manos de su hija—. ¡¿Qué has hecho?! ¿Qué locura cometiste?

—Tranquila mamá, ahora lo entiendo. La culpable de la enfermedad de la bisabuela era ella, esta pluma estaba maldita.

—¡No! Estás equivocada, no sabes lo que has hecho.

—Tranquila mamá, ya no hará más daño a esta familia. 

—No Mary Anne, la pluma era la que nos protegía, la que los mantenía a raya con esos símbolos que escribiste y no entendías. 

Un sonido leve y repetitivo, como de uñas golpeando suavemente el cristal retumbó en la habitación, ambas mujeres se giraron y observaron cómo el viejo espejo comenzaba a resquebrajarse.

Todos los derechos reservados.

7 comentarios sobre “SOMBRAS (RELATO EN COLABORACIÓN CON EL ESCRITOR VÍCTOR C. FRIAS)

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  1. Escalofriante relato, logras meternos en ese ambiente opresivo, junto con la protagonista nos gana la ansiedad. Muy bien logrado el efecto terrorífico. Tengo tan solo una observación, cuando apaga la luz y su intención es retirarse, ¿cómo es que puede ver lo que escribió en la pared? (Pues es de madrugada). Igual me perdí de algo en la lectura. Pero la verdad está muy bueno. Enhorabuena…

    1. ¡Muchas gracias! La idea de cuándo apaga la luz, es dar a entender que siempre tenemos algo de iluminación, ya sea por la luna, por las farolas de la calle, por un velador, etc. Lo que pasa es que lo di a entender y no lo detalle, por eso es que te perdiste un poco. Muy buena observación y muchas gracias, de verdad que lo tendré en cuenta para futuros relatos. Te mando un fuerte abrazo.

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